lunes, 28 de enero de 2013

LOS AZULES DE MERCEDES





Mi amiga y maestra a distancia, Mercedes Gópez Pablos, ha vuelto a exponer recientemente en Madrid. Cada día me gustan más los azules de Mercedes, quien tiene uno de sus estudio en Roda de Isábena (Huesca); donde, todos los años, convoca a un grupo de amigos para ofrecerles -como mecenas, junto a su marido Juan Antonio Cremades- unas jornadas de música culta en la Catedral y encuentros gastronómicos en su casa, antiguo palacio obispal de la diócesis de Roda-Monzón. 

Una pintura de Carmen Pinteño


Mi amiga y admirada pintora, Carmen Pinteño, me pidió que escribiera la presentación de su último catálogo; y, al poco tiempo, me mandó esta preciosa "Costurera con máquina de coser".

Portada "Puente Verde" e introducción con dedicatorias


 

(1ª parte de la trilogía: “Puente Verde”, “Los Gabarda” y “Sagas y sogas de Ciudad Dorada”)

 
Advertencia

Todos los personajes y situaciones que aparecen en este relato son de ficción y cualquier parecido que pueda asociar el lector con la realidad es pura e intencionada coincidencia; si bien, el autor  ha localizado muchas acciones de la historia irreal en lugares conocidos de Ciudad Dorada y Urcitania (Almería y su provincia)

 
Dedicatoria

 A mis padres, con la esperanza del reencuentro

A Berta, Ana, Mar y Rafa, por aguantarme

 
Agradecimiento

 A Luis Goytisolo, por su incitación y apoyo intelectual

A la familia Godoy Montes, por su complicidad y cesión de fotos de Laujar 

A Carmen Pinteño, por sus geniales ilustraciones

 

Alguien dijo del pasado

 Dices que cada mañana nos trae mil rosas... Sí, pero, ¿dónde están los pétalos de la rosa de ayer? (Omar Khayyam)

                                                                   
El pasado es la única realidad humana... Todo lo que es, es pasado. (Anatole France)

 
Nadie puede cambiar el pasado, pero todo el mundo puede contarlo al revés. (Noel Clarasó)      

LA RECETA DE HOY: "FRIJOLES CON VERDURAS"


¿Cómo hacer "Los frijoles con verduras"?

Igredientes para 4 personas

1/2 kilo de frijoles
Dos zanahorias
Un puerro
Una cebolla grande
Una cabeza de ajos
Dos tomates medianos
Tres alcachofas
Perejil
Un toque de comino
Cinco o seis granos de pimienta negra
Dos hojas de laurel
Unos hilos de azafrán

Preparación:

Se dejan en agua los frijoles 24 horas. Se cambia el agua dos veces, cuando empiece a teñirse. En agua fría, con dos cucharadas soperas de sal en escamas y un buen chorreón de aceite de oliva se ponen a hervir. Cuando empieza a espumear, se retira de la superficie la espuma y se agregan todos los ingredientes troceados en porciones pequeñas. Hay quien le agrega un pastilla de caldo concentrado. Luego se deja cocer entre hora y media y dos horas a fuego lento; con los dos primeros hervores, se "asusta" con una taza de agua fría. Y a comer. ¡Buen provecho"

"PUENTE VERDE" (Prólogo)


"PUENTE VERDE"
 
Prólogo
 

 

El libro que tiene en sus manos es una historia costumbrista de ficción, escrita desde la nostalgia e incitada por el académico Luis Goytisolo, quien realizó, en gran parte, su primera lectura y animó al autor a concluirla. Toda la narración está llena de guiños dirigidos a quienes han superado el medio siglo de vida, pero también a otras generaciones inquietas por el pasado, por las verdades y mentiras de sus mayores; si bien, aquí sólo hallarán un ejercicio literario, a veces complicado, las más divertido y, en todo caso, ha sido relajante hasta el final para el autor en su desarrollo y proceso creativo.   

“Puente Verde” es algo real con personajes, en su mayoría, irreales; una obra del hombre que se puede tocar, oír y oler: un puente de piedra, una umbría sonora y una vegetación total. Y, en su entorno -sugerente e imborrable para el recuerdo-, seres inventados que pretenden vivir y animar  la narración con todas sus virtudes y defectos, sus bondades y desasosiegos, sus maldades y propósitos de enmienda; y que, además, se desenvuelven, a cientos, en la tierra que el autor llama Urcitania.

Está usted, pues, ante una historia del sur; es decir, mediterránea y caliente, tierna y brutal, alegre y, en ocasiones, bastante triste; pero siempre humana. Tan humana, que pudiera parecer real sin serlo; al menos, así la ha sentido el autor al construirla con toda humildad.

No trate de encontrar parecidos –que los hay-; sólo hallará situaciones. No busque semejanzas -que existen-; solo atisbará ambientes. La historia misma, cuando crea que lo es, contémplela, si lo desea, como una caricatura, como una exageración sin intenciones ofensivas... Todos tenemos algo de irreales. Es precisamente lo que hace que seamos “de verdad”; incluso, algunos personajes de esta historia. Y, los que no lo son, a veces parecen tener vida.

Encontrará también en la historia a “Usted”. Es un personaje incrustado e invisible, contemplativo y de ahora; que ve, escucha, habla y hasta se rebela contra la propia narración, contra los personajes, contra el autor y hasta consigo mismo. Es alguien que quiere escapar de un mundo de ficción que le parece verdadero. No está en la historia porque sí; le separan -en el espacio y en el tiempo- más de cincuenta años de cuanto se narra, mientras deambula entre personajes y lugares. “Usted” tiene alma, sentimientos, voz; porque es usted mismo: el lector en su papel de testigo de la historia, de lo bueno y malo de un “Puente Verde” que existe como tal en un enclave estético, a la entrada o salida de Laujar de Andarax, capital de Las Alpujarras,  pueblo blanco y misterioso de Urcitania, donde nació el autor.      

 

El autor.